junio 5, 2020

Jueves de Tempo Run, sensaciones raras.

Jueves de Tempo Run, sensaciones raras.

El miércoles descansé. Ya llevaba tres días de carrera entre la "tirada larga" del domingo, el rodaje de "cabeza" del lunes y el martes de series.

Ni entreno cruzado ni nada, simplemente una salida a caminar escuchando podcasts. Mi móvil, mis auriculares y yo.

Cómo he cambiado los hábitos de desayuno, resulta que ahora no compro pan por las mañanas, por lo que llego a la hora del entreno con 0 mi apple Watch diciéndome que llevo 1 minuto como mucho de actividad, ya que estoy teletrabajando desde casa todo el día sentado delante del ordenador.

Para hoy tocaba:

  • 1,5 kilómetros de calentamiento a ritmo lento
  • 6,5 kilómetros a TempoRun, es decir, al 100 de nuestro CP
  • 1,5 kilómetro a ritmo lento para enfriar.

Tenía una idea en la cabeza de irme a los caminos, pero me puse la música, eché a correr y cuando me dí cuenta ya había cogido otra ruta de la que tenía pensada.

Aquí había una novedad y es que programé el entreno, en teoría basado en mis zonas de potencia, en Training Peaks. Me notificó que me lo pasaba de forma automática a mi Garmin y así fue. Al entrar en el perfil de carrera, había una tarea pre cargada que era el entreno de ese día. Que bien va esto, pensé.

Me bajo a la calle estrenando el cinturón PURE BELT de Salomon que me había llegado y el cúal me resultó bastante cómodo, pero ya hablaré de él con más propiedad cuando lleve varias salidas, y pulso el botón de inicio de la actividad.

Aunque es cierto que me informaba que el primer tramo era calentamiento y la distancia de este tramo correcto, la verdad es que no recibí ningún pitido ni notificación cuando no estaba en la zona de potencia programada. Tengo que decir que debería haber pitado porque tenía el día tonto y ya desde salida hubo varios momentos en los que me puse por encima de 300 watios que es la potencia que tengo estipulada para los rodajes suaves.

Sigo y de repente, vibración en el reloj y notificación que comenzaba el entreno de verdad. Como Stryd me había bajado la potencia a 330 watios, esto suponía una bajada de ritmo.

En fin que fueron avanzando los kilómetros y debido a los desniveles en las cuestas, me costaba ir "lento" para no sobrepasar esta potencia.

Pasaban los kilómetros y las medias al 100% me estaban marcando una horquilla entre 4:50/kilómetro y 5:05/kilómetro para manejarme en esa potencia. Aquí es donde me asaltan las dudas. Si Stryd, tan inteligente como es, me dice que si subo el ritmo me voy a fundir y no voy a llegar, ¿quiere decirme que mi ritmo en una carrera en llano es de 4:50? Yo no lo veo así, creo que tengo más pero empiezo a perder la confianza en este cacharro en el mismo punto que le he comentado siempre a Jose Luis, que es que este cacharro te quita la alegría al correr.

Sigo la ruta de subidas y bajadas que llevaba y noto como me notifica que ya han acabado los 6,5 kilómteros y que tengo que empezar a enfriar.

Llego a casa con una sudada interesante, tiro del bidón de agua que llevaba en el cinturón y la verdad que el móvil ni me acordaba que lo llevaba de lo firme que queda sujeto en dicho cinturon.

La parte de entreno salió por encima de ese 100% actual de 330 watios y hubiera sido el ritmo del 100%  de la potencia anterior, es decir, los 6,5 kilómetros con una potencia desarrollada de 339 watios.

Comienzo a perder la confianza en el bicho porque "necesito" más alegría en los entrenos. Vamos a seguir confiando un poco más en él, pero por ahora va ganando mi diablillo diciéndome que así no llegamos al objetivo que queremos realizar.