mayo 17, 2020

La ruta de la patata caliente

La ruta de la patata caliente

Y no, no es que vayan vendiendo patatas por esta ruta ni nada de eso. Ese nombre se lo puse a este "circuito" porque es de lo que suben de verdad las pulsaciones ya que son cuestas localizadas, largas y constantes y te ponen el corazón en la boca.

El día fue avanzando y me fui encontrando con menos molestias en la zona de la cintilla. Al final los estiramientos, la glutamina y el haber metido un entreno sin carga, hicieron que me fuese encontrando con molestias nulas al caminar y esperaba que pocas o ninguna al correr.

Decidí volver a poner las plantillas porque si me notaba los gemelos cargados del día anterior y como había acumulado varios entrenamientos sin ellas, pensé que con las plantillas puestas me encontraría algo mejor, ya que controlan mi pronación que no es poco.

Nada más salir de casa, dolores de sóleo-gemelo que ya sabes que no vas a hacer mucho. Decido no cambiar de ruta y seguir con la idea preconcebida de la patata caliente y esperar a que cuando me encontrara con las piernas más caliente, esas molestias desaparecieran y me permitiesen hacer el entreno con normalidad.

Pero esto no fue así. A pesar de la subida, el ritmo del primer kilómetro salió a 5:41 y como ya he dicho, sensaciones de dolor. Seguimos por la zona del parador subiendo y cuando comencé a bajar, las sensaciones fueron aún peores. No sabía ni como poner el pie en el suelo. Si alguien me hubiera visto, seguro que se hubiera metido con mi técnica de carrera.

Y llegué al punto álgido de la ruta hasta donde decidí volver, ya que esta ruta si hubiera querido hubiera seguido metiendo cuestas. Una subida de unos 200 metros, pero con un 12% de desnivel. Se agarra que no veas, y te hace subir la patata de pulso muy rápido. El pico de watios subió hasta los 566 que creo que no está nada mal para demostrar el desnivel de la cuesta. Al llegar arriba decidí abortar más kilómetros y volver a casa.

Al pitar el Garmin en el kilómetro 4, por eso de redondear la cantidad, decidí parar y cuando lo hice si no llego a tener algún apoyo cerca, hubiese estado muy cerca de la caida. Tal era el dolor en los sóleos que apenas podía andar.

Cuando en dos días, acumulas la friolera cantidad de 9,5 kilómetros, quiere decir que algo no va bien.

Y así es, al estirar había bastante dolor y me metí en la ducha sabiendo que tendré que descansar algún día que otro y comenzar con las cremas y masajes locales para ver si consigo que se descongestione un poco la zona del sóleo.

Dejaré pasar el domingo tranquilo y quizás el lunes. El martes decidiré si salir o no, metiendo alguna ruta lo más llana posible e intentando contener el ritmo, porque si no lo hago así me va a tocar parar más tiempo.